viernes, 14 de septiembre de 2012

Flujo de caja o Cash-Flow






Flujo de caja / Cash-Flow

Flujo es la acción y el efecto de fluir. Financieramente se denomina flujo a las corrientes de efectivo que se generan mediante la entrada y salida de dinero en un período dado. Cuando hablamos de flujo de caja (Cash-Flow, en inglés) nos referimos a las entradas y salidas de dinero y cuando hablamos de saldo o flujo neto nos referimos a la diferencia entre los ingresos y egresos. El Cash-Flow nos permite conocer la liquidez de la empresa en una fecha dada.

Al hablar de “Caja” no solamente hablamos de ella como caja de dinero físico, sino también, a las cuentas bancarias donde mantenemos dinero físico o créditos a nuestro favor (cuentas corrientes, de ahorro o de crédito). En adelante las llamaremos cuentas.

Conceptos básicos ligados a los flujos de caja

Existen algunos conceptos básicos que deberemos conocer y diferenciar. De entre los mismos, podemos destacar:

Ingresos

Son las entradas de efectivo que se realizan en las distintas cuentas o caja. No confundir con otros términos, como ventas, que se pueden producir y no cobrar. Las ventas se traducen en ingresos una vez se produce su cobro. Otro ejemplo podrían ser las subvenciones, que pueden estar aprobadas pero no cobradas.

Pagos / egresos

Constituyen las salidas de efectivo que se realizan de las distintas cuentas o caja. También se denominan “egresos”, del latín “egressus”, que son las salidas o partidas de descargo. En este caso, no hay que confundir con otros términos, como compras o gastos, que se producen en un momento del tiempo y se pagan (o no) en otra fecha. Para ser más expícito, sale dinero para cubrir o cancelar un gasto que se produjo o se produce el gasto, pero no hay contrapartida de pago, caso de una amortización del inmovilizado. La devolución del principal de un préstamo ocasiona un pago pero no un gasto.

Tesorería

Es una parte del activo de una empresa o persona física y está compuesto por el disponible en metálico o fácilmente realizable. Habitualmente lo compone la caja física y las cuentas corrientes y de ahorro.

Posición global

También llamado “Cash Pool” en inglés. Se trata de la suma de todos los saldos de las cuentas participantes en la tesorería a una fecha dada. El disponible con el que podemos contar en una fecha concreta.

Valor actual neto (VAN)

Es el rendimiento actualizado de los flujos de ingresos y egresos originados. Presupone que se ha de fijar una tasa de descuento para la determinación de éste valor, que no es otra cosa que la diferencia entre el valor actual de todos los flujos de ingresos y el valor actual de todos los flujos de egresos (descontados a una tasa elegida). El VAN es una técnica utilizada para medir la rentabilidad de una inversión o el resultado de un período.

Tasa interna de retorno (TIR)

Es otra herramienta empleada para medir la rentabilidad de una inversión. La TIR es, en términos de tipo efectivo anual, el tipo de descuento que iguala el valor de los flujos de entradas y salidas de una inversión a la fecha inicial de la misma. Por consiguiente, el tipo de retorno interno, si se toma como tipo de coste de capital o tipo de descuento de los flujos netos de caja, hace que el valor actualizado de estos flujos se iguale al valor inicial de la inversión y, consiguientemente, produce un valor actualizado neto (VAN) cero.

¿Para qué sirve el flujo de caja o Cash-Flow?

Como he mencionado anteriormente, el Cash-Flow se caracteriza por indicarnos (en una fecha dada), cuales son los movimientos de entradas, salidas y saldos de dinero. Es por ello que puede ser utilizado para:

  • Indicarnos cuál es la posición global o segmentada en una fecha dada.
  • Detectar problemas de liquidez. El tener liquidez no es sinónimo de beneficios.
  • Alertarnos entre otros, de cuándo podremos pagar las deudas; cómo podremos devolver un préstamo o cuándo nos hará falta uno; cuándo deberemos cobrar la venta que realizamos, etc.
  • Determinar la viabilidad de un proyecto de inversión, existente o nuevo, ya que los flujos nos permitirán conocer cuál es el VAN y la TIR y, de esta forma, analizar si nos interesa más éste proyecto o buscar otro alternativo.
  • Anticiparnos al futuro. Si nos falta dinero, buscar con tiempo una financiación. Si nos sobra, buscar una alternativa, colocando el excedente de manera que nos permita sacar el máximo rendimiento.
  • Desarrollar estrategias que nos permitan mejorar nuestra liquidez y alcanzar nuestros objetivos.

¿Cómo se clasifican los flujos de caja o Cash-Flow?

La composición de las filas, que configuran la estructura financiera básica sería la siguiente:

  • Flujo operacional (relativo a la actividad económica del proyecto o empresa)
  • Flujo de inversión (compra de edificios, maquinaría, instalaciones, etc.)
  • Flujo de financiación (préstamos, intereses, etc.)
  • Flujo de capital (aportaciones, distribuciones de capital, etc.)
  • La suma de todos los flujos componen la tesorería.

Esta configuración se complica sobremanera, porque admite infinidad de variantes según las necesidades. No obstante, la configuración económico contable, contiene movimientos que no llevan aparejada una entrada o salida de dinero. Estas no se tienen en cuenta a la hora del cálculo del VAN y la TIR. Aquí se incluyen entre otras, las amortizaciones.



¿Cómo se elabora un flujo de caja o Cash-Flow?

Un modelo básico de flujos de liquidez se puede observar en el cuadro “Cash-Flow”. Como premisas, deberemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Todo movimiento se computará según su fecha de ingreso o egreso, con independencia de la fecha en que se hayan producido o devengado.
  • Localizar todos los ingresos y egresos que vayamos a imputar en el período dado. Esta información la extraeremos de los libros contables y/o de los documentos. Con ésto estimaremos los movimientos futuros a incluir.
  • Aunque todos los movimientos se pueden agrupar en una sola cuenta, es recomendable seccionarlos por cuentas y que a su vez, puedan agruparse en una sola. Así podremos tener una visión individual y otra global.
  • Los flujos de las columnas (ver cuadro) se pueden elaborar por días, semanas, meses, trimestres, años, etc. La mejor opción es referirse al mes, aunque para un estudio más detallado, podremos referirlo por semanas o incluso días. Para estudios amplios nos referiremos a anualidades. Todo depende del nivel de detalle que deseemos.
Con todo esto podremos proyectar los flujos de ingresos y egresos en el período elegido y ello nos reportará los saldos o flujos netos para cada columna (días, semanas, meses, etc.), así como los totales de los períodos para las filas.

Para profundizar más en la elaboración del Cash-Flow, recomiendo visitar mi post 'Previsiones de tesorería' publicado en junio pasado. Con su lectura podremos ampliar la información contenida en éste artículo.

Más allá del Cash-Flow

Ya hemos visto qué son los flujos de caja o Cash-Flow, cuáles son los conceptos básicos, para qué sirve y cómo se elabora. El siguiente paso, y una vez elaborado el presupuesto o previsión, debería ser ir más lejos: hacer un seguimiento a lo proyectado. Así podremos mantenerlo vivo y conseguiríamos:

  • Conocer los flujos netos o posiciones realizados a las fechas que nos interese.
  • Confirmar las desviaciones experimentadas (casamiento de movimientos previstos con movimientos reales y desplazamientos en fechas).
  • Corrección y/o actualización de las previsiones en función de las desviaciones, tanto de importes como de fechas.
  • Incorporación de nuevos movimientos.
  • Mejora de las previsiones o flujos futuros.

En conclusión

El Cash-flow es una excelente herramienta que nos permiten proyectarnos en el futuro. Junto al VAN y la TIR nos ayudan, de manera importante, en la toma de decisiones y en el planeamiento de nuestras futuras estrategias, tanto para la marcha de la empresa como para el estudio y valoración de nuevos proyectos. Además, nos sirve para justificar la tesorería que somos capaces de generar y que es fundamental para obtener un crédito.

Estas herramientas, aplicadas sin objetividad ni rigor, nos llevarán a equivocaciones o percepciones erróneas. Recomiendo cautela y, sobre todo, realizar varios escenarios, desde el más optimista hasta el más pesimista, utilizando tasas realistas. La experiencia ayuda, aún así no estamos exentos de error.

Esta herramienta puede aplicarse tanto a empresas como a familias, solo hay que adaptar la estructura a cada caso. El resultado es el mismo.

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